Milagro en el Volcán Maipo

El Volcán Maipo se encuentra dentro del Departamento de San Carlos, a 220 km de la Ciudad de Mendoza, y forma parte de la Red de Áreas Naturales Protegidas de la provincia. Con sus 5.323 msnm, es una de las montañas más imponentes de la región y una de las más atractivas por diversas razones.
Desde el punto de vista geológico, el Maipo constituye, junto con la Caldera del Diamante, un importante centro eruptivo situado en plena Cordillera de los Andes. Sus orígenes se remontan a aproximadamente 450.000 años atrás, cuando tuvo lugar la formación de la caldera, la cual presenta actualmente dimensiones cercanas a los 20 x 15 km, conformando uno de los sistemas volcánicos más relevantes del área.
Sin embargo, el Maipo también es recordado por haber sido escenario de una de las historias de supervivencia más impactantes de la aviación y del montañismo andino. En 1930, Henri Guillaumet —piloto de la Aeropostale y gran amigo de Antoine de Saint-Exupéry, autor de El Principito— emprendió un vuelo desde La Colina, Chile, el 13 de junio de ese año. Aquella travesía representaba su cruce número 92 sobre los Andes chileno-argentinos.
Durante el vuelo, un intenso temporal en las inmediaciones del Volcán Maipo lo obligó a realizar un aterrizaje de emergencia en cercanías de la Laguna del Diamante. Tras permanecer dos días refugiado dentro de su aeronave Potez —avión bimotor diseñado y construido por la firma Avions Henry Potez—, Guillaumet tomó la decisión de salir en busca de ayuda, sin saber qué destino le aguardaba.
Antes de partir, preparó su valija de piloto con los pocos elementos disponibles: una linterna, algo de alimento, media botella de ron, un calentador de alcohol sólido y cuatro cajas de fósforos. Luego, utilizando una piedra, escribió sobre el fuselaje del avión un mensaje que reflejaba la crudeza del momento: “Parto hacia el este. Adiós a todos. Mi último pensamiento será para mi esposa.”
Mientras tanto, las autoridades locales organizaban un intenso operativo de búsqueda, al cual se sumó inmediatamente Saint-Exupéry al conocer la noticia, trasladándose hacia la provincia de Mendoza para colaborar en la localización de su amigo.
Tras cinco días de marcha, recorriendo largas distancias sin alimento suficiente, soportando el frío extremo, la fatiga y el límite de sus fuerzas, Guillaumet logró llegar al rancho de la familia García, quienes lo auxiliaron y cuidaron hasta que la noticia de su supervivencia pudo ser comunicada en Pareditas.
Al confirmarse el rescate, Saint-Exupéry viajó personalmente para reencontrarse con su amigo, asegurarse de su recuperación médica y acompañarlo posteriormente hasta la provincia de Buenos Aires.
Esta extraordinaria experiencia marcó profundamente a Saint-Exupéry y sirvió como inspiración para su obra Tierra de hombres, publicada en 1939. Un libro que recomiendo profundamente a quienes eligen transitar el camino de la montaña, recordándonos la importancia de respetar la naturaleza, honrar la vida en todas sus formas y permanecer atentos a las señales que el entorno nos brinda.
Autor: Santiago Medina
